viernes, 21 de mayo de 2010

Quiero volar.
No tengo alas.
¿Qué más me da?
Tampoco las tiene mi alma y
no la consigo atrapar.

1 comentario:

  1. Muchas veces, todas o un amplísimo porcentaje de ellas, alzamos el vuelo con las alas de la imaginación. Y cuando seamos plenamente conscientes de ello, nos daremos cuenta de que estábamos equivocados y que no precisaremos de ningún artificio para darnos un paseo por el paraíso de las nubes.

    Mil besazos siempre

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